sábado, 30 de agosto de 2014

TESIS DOCTORALES

viernes, 29 de agosto de 2014

LAS CONFESIONES DE HELENA CARPIO





Helena Carpio: Te confieso, Venezuela

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En noches como la de hoy, ahogadas entre el insomnio que se vuelve rutina y el miedo a un letargo histórico,  busco refugio entre letras de ayer. 

Busco refugio en los recuerdos de mejores tiempos, en la inocencia de mi niñez, en la sabiduría del reloj. Busco claridad en la tinta que se secó, y que se lee desde el retrovisor.

A continuación, segmentos de mi patria, escritos en los últimos años:

Confieso que nací en Venezuela en tiempos de paz.

Confieso que viví en Monagas por 8 años de mi vida, y que mi niñez fue dada por una sabana sin horizonte y por un volante. 

Confieso que aprendí a manejar sin llegar a los pedales y a pintar la tricolor estrellada sin saber contar hasta siete. 

Confieso que nunca aprendí a darle la vuelta al mundo con el trompo, pero si se la di a Venezuela con el vidrio abajo y medio cuerpo afuera. 

Nuestra camioneta recorrió casi dos millones de kilómetros, y confieso que no tomó ni la mitad de eso para que entendiera por qué hay que amar a este país. Por qué hay que luchar por él todos los días.

Confieso que nunca llegué a ver la Cuevas del Guacharo porque las fresas con crema de Caripe nos afincaban los frenos. 

Confieso que sentí orgullo por Guayana y el sur del sur. Esperaba con ansias los fines de semana para que cuatro ruedas y una chalana – en esas épocas no existía puente para cruzar el Orinoco – me transportaran a las tierras del Guri, Macagua, Alcasa, Venalum, SIDOR, y el poder industrial de un país en progreso. 

Confieso que he ido a la Gran Sabana cuatro veces, y todavía no puedo creer que sea tan bella. 

Confieso que crecí en la sombra de Pequiven, Lagoven y una PDVSA saludable, cuando las refinerías no explotaban y cuando sus trabajadores firmaban con orgullo. 

Confieso que crecí en un país donde la comida solo se pudría en la basura, y donde la luz solo se iba en año nuevo, para regresar más brillante después de medianoche.

Confieso que sentí en la piel el mejor sol del llano. Esa luz tornasolada de las 6 de la tarde, que acompañaba a todo pueblo y sus partidos de dominó, a toda Plaza Bolívar y sus patinatas. 

Confieso que en Carnavales vi pasar camiones con bomberos postizos, que echaban baldes de agua a cualquier mujer en camisa blanca. 

Confieso que escondía muecas detrás de las máscaras de Yare, mientras admiraba que un diablo hiciera promesas. 

Confieso que preferí el chinchorro a la silla y las bolas criollas al monopolio. 

Confieso que las mejores muñecas eran de Reverón y las tardes mas pasajeras se medían a punta del pabilo de un papagayo. 

Confieso que el puente mas largo siempre será el de Maracaibo y el más bello, el de Eiffel, en Bolívar. 

Confieso que en Venezuela los mejores perros calientes le pertenecen a la calle, y los mejores cuentos chinos también. 

Confieso que las mejores naranjas son de carretera, y las mejores panelas son las de San Joaquín.

Confieso que mi primer turpial fue a los once años, y mi primer juego de beisbol también. 

Confieso haber querido tener la piel oscura, por culpa de Andrés Eloy y sus angelitos negros, y porque Margarita en verano me sacaba ampollas. 

Confieso que en Navidad recibía el año con fósforos en una mano y pan de jamón en la otra, rodeada de un horizonte nocturno multicolor y de la familia de la familia de la familia de mi familia.

Confieso que el paraíso está en cada valle que nace a faldas de los Andes, y que la Cordillera de la Costa vive para darle al Norte, una cumbre nacional. 

Confieso que los cielos más increíbles le pertenecen al Delta del Orinoco, a Mérida y a su observatorio, y a los llanos de Apure. Es que allí los atardeceres se visten de arco iris con tonalidades de Manuel Cabré, y las noches cargan escamas de colibrí. 

Confieso que las mejores playas del mundo están en cada costa Venezolana que besa al mar Caribe, y que antes de morir hay que ver donde el Caroní se hizo amigo del Orinoco. 

Confieso que Dios escucha desde la cima del Pico Humboldt, porque está cerquita del cielo y porque bueno, los gochos gritan duro.

Confieso que las bienvenidas más fieles, le pertenecen al llanero – que entre arrugas y cayos, carga el relieve de su tierra en cada mano. 

Confieso haber conocido a la gente más trabajadora, honesta y buena en los callejones más oscuros de este país – y los que se levantaban de sol a sol, bueno, ellos eran ángeles.

Pero también confieso que crecí en una Venezuela con grandes disparidades económicas, y muchos otros problemas – aunque a pesar de todo, era un país donde el progreso se lograba con trabajo honesto, y donde el amarillo, el azul y el rojo solo eran colores en una bandera.

No nací en un país de gas, de balas ni de odio. No nací en un país donde el pasado y sus tragedias, pesaran tanto, que jalaran al futuro por los pies y lo obligaran a gatear. No nací en una democracia de mártires. 

No nací en un país de militares con acento extranjero. No nací en un país donde el hambre se calmara con promesas y las opiniones con trompones. 

No nací en un país donde el calendario fuera anunciante de cementerio y donde el Presidente fuera mensajero de de un cubano cualquiera.

Nunca pensé que un día los funerales se volvieran semanales, que los padres y los amigos se convirtieran en criminales  y que las memorias que me hicieron amar a este país, se convirtieran en parte de un pasado que amenaza con no volver.

Todo esto lo confieso, porque hoy en día solo existe en suspiros y susurros – en los remanentes de un pasado que fue enterrado en nombre de una Revolución, y en los sueños del que ama a destiempo.

Por eso, le rezo a mis recuerdos. Para poder tener fuerzas, para jamás odiar, para respetar al que piensa diferente, para encontrar paz, para que mis ideales sean estacas que alumbren en esta oscuridad. Le rezo a mis recuerdos para nunca olvidar al país que me lo dio todo – y para que mi brújula siempre lo encuentre. 

Rezo para no olvidar lo que nos hace grandes, lo que nos une.

A la final, la patria no es una dirección estampada en el pasaporte, ni un montón de letras bajo “nacionalidad,” la patria es una marca indeleble – es parte de tu identidad. Sin ella, no hay hogar.

Por eso siento la carretera a oriente como mi camino a casa, y aunque se caigan los puentes cada vez que llueve o crece el río, me gusta pensar que podré regresar algún día.

Simón Díaz – el hombre, que fue patria y niñez a la vez – dijo cuando yo era chiquita que, “ser un buen venezolano, no es solamente haber nacido en esta tierra, es respetarla, es abrazarla y es quererla, y es el orgullo que se siente tenerla.  Ser un buen venezolano, es todo aquel que cuida y ama nuestro suelo, y lo levanta en un puñado bajo el cielo y grita “Viva, que la patria es lo primero.” 

Ser un buen venezolano, es sentir que el corazón se nos desboca, y que se eleva desde el pecho hasta la boca, el mas hermoso sentimiento de patriota. 

Ser un buen venezolano es, adentrarse a conocer toda su historia, es aprenderla y enseñarla por su gloria y mantenerla siempre viva en la memoria.” 

Por último, Tío Simón, que hoy es mitad sol mitad cielo, nos dijo, “Ser un buen venezolano es recordar aquella voz que nos decía que la moral y que la luz son nuestra guía, que nos dará el despertar de un nuevo día.”

Pues, llegó el alba. Un nuevo día se asoma en el horizonte. Por eso te ruego hermano, que tu luz sea esa: la que nos dio Tío Simón.

Que tu norte sea tan firme y constante como el Ávila; que tu esperanza sea tan profunda como el Mar Caribe; que tu sentimiento de hermandad, hacia tu bando y el enemigo, sea tan inquebrantable como el Tepuy; que tu tolerancia sea tan abismal como las cuevas de Canaima; que tu paciencia sea tan infinita como la sabana; que tus ganas de construir, hagan paredes de contención que frenen este odio que nos inunda; y que tus intenciones de compartir con el que piensa diferente, sean sinceras – que reconozcas al enemigo como aliado. 

Este país nos vio nacer a ambos. No sobrevive sin sus dos mitades, por eso siempre debemos construir puentes. Sino es imposible invitar al oficialista o al opositor a reconstruir el país, juntos.

Entonces, hermano, te ruego que tu amor por un mejor porvenir y que tu perseverancia por llegar a él, sean tan dignos y tan grandes, como el país que te parió. Ruego que tu voluntad sea siempre civilizadora y que jamás olvides mantener la frente en alto. 

El que baja la cabeza no ve el camino que se abre adelante.

Todos somos Patria y solo tenemos una. Es hora de trabajar juntos.


Confieso que terminé al escribir esto con lagrimas en los ojos!!!



miércoles, 27 de agosto de 2014

CITGO. por A. ROJAS



1. ¿Cuanto vale Citgo? 
El gobierno del presidente Nicolás Maduro, la directiva de Petróleos de Venezuela (PDVSA) o el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, o quizás todos al mismo tiempo, quieren que se venda Citgo. Aunque pareciera que Ramírez insiste en meterle un frenazo a la decisión, al anunciar que el tema (por ahora) no es prioritario, si se toma como referencia la aspiración expresada por Ramírez de venderla por no menos de 10.000 millones de dólares, estamos en una situación en la que PDVSA se estaría desprendiendo de cerca del 5% de sus activos y de casi 12% de su patrimonio.
Pero, más allá de esa reducción en activos y la pérdida patrimonial, también están las implicaciones comerciales que tiene la referida venta para la colocación de los crudos. Vale aclarar que no todo el crudo que PDVSA exporta hacia Estados Unidos es para Citgo. Sin embargo, dependiendo de la temporada, la producción, los precios y los volúmenes que hayan enviado hacia el mercado norteamericano, hay momentos en los cuales los despachos han representado cerca de la mitad de las exportaciones de PDVSA hacia esa nación y más de 50% de las importaciones de crudo que realiza Citgo para su complejo de refinación.
Los datos más recientes del Departamento de Energía se corresponden a mayo de 2014 e indican que PDVSA despachó cerca de 167.000 barriles de crudo a Citgo, un volumen que está 26% por encima de lo que se enviaba hace un año. No obstante, esta cantidad está por debajo del nivel que se alcanzó en octubre de 2013, cuando se colocó un promedio de 245.200 barriles diarios, algo que parece indicar que durante los últimos siete meses ha habido una tendencia de PDVSA a reducir sus suministros de crudo hacia su filial.
2. ¿Desde dónde llega el petróleo que refina Citgo?  
Los envíos de PDVSA a Citgo en octubre del año pasado representaron el 64% del total de crudos importados por esa filial, pero en mayo de este año esa proporción se revirtió: un 71% se adquiere en otros países y sólo 28,8% lo provee Venezuela.
En el pasado, los datos del Departamento de Energía mostraban que Citgo recibía crudos de México, Angola o Colombia, pero más recientemente en el listado figuran países cuyos gobiernos integran el club de amigos de la revolución bolivariana, como Argentina, con suministros que en promedio están por los 33.350 barriles diarios, o Ecuador, con un módico volumen de 12.000 barriles al día.
En cualquier caso, los despachos de crudos venezolanos muestran niveles bajos cuando se comparan con la capacidad de procesamiento de 685.000 barriles por día que suman las tres refinerías de Citgo (ubicadas en Lake Charles, Corpus Christi y Lemont). Hace un año representaban 35% y ese peso ha caído a 24%.
3. El subsidio venezolano a los pobres de EE.UU. 
Aparte de las consideraciones comerciales de lo anteriormente descrito, hay un aspecto que comienza a generar preocupación en algunos sectores de Estados Unidos que son beneficiarios de los programas sociales de Citgo, principalmente el controversial subsidio de combustibles a hogares pobres y comunidades indígenas de ese país, que actualmente se mantienen pese a que en momentos perjudica el flujo de caja de la compañía.
Estos programas, más allá de los beneficios sociales (que los tiene, si se toma en cuenta que no existe otra compañía petrolera en EE.UU. que subsidie la venta de combustibles), está el hecho de que esta circunstancia ha servido para influenciar o frenar decisiones contra el gobierno venezolano.
4. ¿Quiénes se benefician del subsidio?
Tómese en cuenta que la distribución del combustible y la escogencia de los hogares beneficiados se hace a través de la organización no gubernamental Citizens Energy Corporation, liderada por uno de los miembros del llamado clan Kennedy: Joseph P. Kennedy II. Él ya no forma parte de la Cámara de Representantes, pero su voz y sobre todo su apellido siguen pesando en la delegación de los demócratas en el estado de Massachussets y tiene gran influencia dentro de las campañas de lobby que desde Venezuela se hacen en Washington, tanto en el Congreso de Estados Unidos y como en la propia Casa Blanca.
Las estadísticas que difunde Citizens Energy Corporation y la propia Citgo indican que el suministro de combustible subsidiado beneficia a 145.000 familias, 261 comunidades indígenas y 245 refugios para personas sin hogar en 25 regiones de Estados Unidos, más el Distrito de Columbia. Es decir: el combustible venezolano subsidiado llaga hasta la propia capital de Estados Unidos.
5. ¿Por qué no se ha eliminado este subsidio?
Hace cinco años, cuando las autoridades de Citgo contemplaban la eliminación o suspensión temporal debido la brusca caída en los precios del petróleo, el propio Joseph P. Kenneddy II fue quien directamente rechazó la medida y dio una declaración que tuvo gran impacto: “Animamos a la gente favorecida por este programa a que le escriba al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para que le cuenten sus historias y los cambios que han tenido sus vidas con esta generosa donación”.
Luego vino la gestión del representante demócrata Bill Delahunt, quien también recurrió a su proximidad con Hugo Chávez para mantener el subsidio: “Es muy importante continuar con el programa. En New England ha sido extraordinariamente útil para las personas de bajos ingresos durante el duro invierno que hemos tenido”, dijo el parlamentario.
La reversión de la medida no se hizo esperar. El ahora fallecido presidente venezolano ordenó, públicamente, mantener el subsidio. Un editorial del New York Post en esa oportunidad se refirió al mandatario como una especie de Santa Claus en el propio imperio norteamericano: “A Chávez le encantaría seguir hincando el dedo en el ojo de EE.UU. manteniendo el programa”, sentenció el periódico estadounidense.
¿Quiere el presidente Maduro seguir siendo visto como el Santa Claus de las comunidades pobres de Estados Unidos? Aún no hay respuesta oficial, quizás porque en el norte están en verano. Si se concreta la venta de Citgo, todo indica que el nuevo propietario no estará dispuesto a asumir una carga anual que está por el orden de los 60 millones de dólares. Además, el Gobierno venezolano habrá perdido una de las herramientas más poderosas que tiene para influir en el mundo político de Washington.

Primera parte, entrevista con Monalvi

Francisco Monaldi: 

Por Albinson Linares | 24 de Agosto, 2014
Francisco Monaldi “Lo lógico no es vender Citgo, por eso creo que la van a endeudar más” [1 de 3] 640
Francisco Monaldi siempre está atento a las noticias de Venezuela. 
Es parte de su trabajo como director del Centro de Energía del IESA 
y como profesor visitante de la Universidad de Harvard. Pese a vivir 
en Boston, cuenta que le basta con encender el televisor para ver 
la propaganda de una fundación que les recuerda a los pobres de 
Massachussetts que el pueblo de Venezuela 

y Nicolás Maduro generosamente le dan combustible 
y calefacción a las zonas necesitadas. “Antes se hablaba 
de Chávez, pero con su muerte pasó 
un año sin que se hiciera la propaganda. Como ya se 
renovó el contrato, lo están anunciando de nuevo y ahora con 
Maduro. El hijo de Robert 

Kennedy, Joe, tiene una fundación con un gran peso en el estado 
y mantiene una estrecha relación con Venezuela. Son cosas 
que le han dado piso político al gobierno, le ha abierto las puertas 
de ciertos grupos en los Estados Unidos que se benefician 
de los subsidios y es un gran instrumento político para Venezuela”.
En un reciente artículo de Prodavinci, el periodista Andrés Rojas Jiménez 
explora el caso deCitizens Energy Corporation, la fundación bostoniana de 
Joe Kennedy que mantiene el subsidio venezolano, junto a la notable influencia de 
CITGO en el cabildeo de lobistas estadounidenses. Para expertos 
como Francisco Monaldi, este fenómeno es muy claro: “Subsidios como 
los de Boston y el Bronx hacen que surjan sentimientos favorables hacia 
Venezuela en ciertos sectores de la población. Compran una recepción f
avorable con personajes, como Sean Penn, que ven a Venezuela como 
un actor con una agenda progresista. Y no sólo dentro del país, sino también afuera”.
Monaldi resalta que unas de las grandes utilidades que Hugo Chávez 
e encontró a CITGO fue el gran peso que tienen sus ingresos 
económicos en las estrategias de la política exterior venezolana 
y la vocería estadounidense favorable a la causa revolucionaria: “Además 
es una empresa muy importante que, pese a sus problemas, sigue 
siendo la séptima refinadora de Estados Unidos. CITGO procesa 750.000 
barriles diarios de petróleo y alrededor del 60% de esos barriles son 
pesados. Eso lo convierte en un gran activo para un productor de pesados, 
como es el caso de Venezuela”.
No es la primera vez que el gobierno venezolano se plantea vender sus 
efinerías. En el pasado reciente liquidó las que poseía en Alemania y 
Suecia. 

¿Por qué cree que intentan vender Citgo justo en este momento?

Al parecer hay varias razones. Una de ellas es que el precio de las refinerías 
ha subido en los Estados Unidos porque se incrementaron los márgenes 
de ganancia en refinación. En ese sentido, pareciera ser un “buen momento” 
para vender porque los precios están altos. El presidente Chávez se había 
quedado con una idea de que CITGO valía más de 10.000 millones de 
dólares, porque ése era el valor del que le habían hablado hace diez años. 
Después eso bajó mucho y no hubo mayor entusiasmo hacia la venta. 
Hay que recordar que este régimen llega al poder diciendo que se deben 
vender todos los activos de la internacionalización de PDVSA y que eso 
había sido una traición a la patria. De hecho: David Paravicini ha estado 
diciendo en estos días que sería “corregir un error histórico” y, si lo 
plantea en esos términos, no hay mucho que discutir.
¿Es dable plantear todo el proceso de internacionalización de PDVSA 
como un error histórico?

Decir eso es una forma rara y bastante inocente de ver el negocio 
petrolero. La internacionalización de PDVSA empezó durante el gobierno 
de Luis Herrera Campins con la compra de los activos de Europa, 
fundamentalmente en Alemania. Después, en el gobierno de Lusinchi, 
quien había sido muy crítico de la operación de Luis Herrera, terminó 
profundizándose mucho más: se compró la mitad de CITGO y luego el resto.
¿Qué pasaba en el mundo energético cuando decidieron comprar CITGO?

En los años ochenta, el precio del petróleo venía bajando y la OPEP 
se la pasaba recortando producción, hasta que Arabia Saudita se cansó 
de ese proceso y decidió que se acababa la cosa y que había que 
producir más. En 1986 Venezuela empezó a subir la producción rápidamente, 
abriendo la producción que había recortado. Después le quedó claro que
sedeben hacer nuevas inversiones y de ahí nace la Apertura Petrolera a 
principios de los noventa. En la parte de colocación de crudos, Venezuela 
llegó a la conclusión de que si vas a tener una estrategia de incremento
producción, y dado que la cesta venezolana se estaba haciendo cada 
vez más pesada, el país debía tener refinerías para procesar ese 
crudo extrapesado que no era fácil de colocar.
Claro: la parte más rentable suelen ser los productos derivados de 
los crudos livianos.

xacto. ¿Qué es lo que se consume más? Los productos finales 
como los distintos tipos de gasolina y los petroquímicos. 
De un barril liviano sacas mucho más de esos derivados que 
valen mucho, pero de un barril pesado sacas menos de eso y más 
de productos menos valiosos como los residuales del tipo 
diesel o fuel oil para producir electricidad. La mala noticia para 
Venezuela es que nos estamos moviendo hacia el crudo pesado, 
que es un producto del cual se derivan menos productos de calidad.
Sin embargo, seguimos teniendo las reservas probadas más grandes.
Venezuela tiene las reservas más grandes de petróleo extrapesado 
pero, por ejemplo, Arabia Saudita tiene un petróleo que no sólo 
no cuesta nada sacarlo, sino que es de primera calidad. Y, como 
es muy liviano, con ese crudo se elaboran muchos productos de alto valor.
¿Cuáles son los activos que posee CITGO en los Estados Unidos?

Es muy interesante que en todo este período hayan evaluado muchas 
veces la venta de CITGO, pero no se ha concretado. Estamos hablando 
de casi 15 años, en los cuales vendieron todo lo de Alemania y Suecia 
e incluso 
también salieron de algunas refinerías en los Estados Unidos. Venezuela 
tiene en Estados Unidos dos tipos de activos: los que controla a través 
e CITGO, como las refinerías de Lake Charles (Lousiana), 
Corpus Christi (Texas) y Lemont (Illinois); y los que tiene directamente 
con PDV América, que es una subsidiaria de PDVSA. Casi todos los 
que estaban fuera de CITGO han sido vendidos. Aún queda la mitad 
de la refinería de Chalmette con Exxon Mobil y otra: Sweeny, en la que 
Conoco Phillips le hizo una demanda a PDVSA y se quedó 
con la mitad de la infraestructura por una violación de contratos. 
Eso fue lo que prendió las alarmas de PDVSA sobre las posibles 
implicaciones futuras que tiene poseer activos en Estados Unidos.
¿Cuán importante cree que ha sido el papel de esta compañía en la 
política internacional venezolana?

Cuando no pudo vender CITGO, Hugo Chávez descubrió que tenía 
una serie de atractivos como, por ejemplo, la influencia que 
le da en la política norteamericana. Últimamente se han publicado 
varios trabajos muy interesantes sobre cómo Venezuela usó CITGO 
para pagar lobistas a favor de Siria, Corea del Norte y Libia. CITGO 
hace un cabildeo muy fuerte por los intereses de Venezuela en 
Estados Unidos y eso tiene una gran utilidad. A pesar de que 
gente como Bernard Mommer, que es de los grandes críticos 
de la internacionalización, sigue siendo uno de los arquitectos 
de la política petrolera, existe gente dentro de PDVSA como 
Nelson Martínez, actual presidente de CITGO, que tiene buena 
relación con Nicolás Maduro y es una persona que le ve un mayor 
valor desde el punto de vista estratégico a la existencia de esta empresa.
Aparte de la reciente subida en los precios de las refinerías, 
¿existe otra razón para plantear la venta de esta empresa?

El gobierno venezolano está desesperado por dólares. Tiene una mala 
situación: más compromisos en dólares que las divisas que le entran 
a PDVSA. Por lo tanto, es una prioridad obtener esos ingresos. Eso se ha 
hecho mucho más urgente por no tomar decisiones en su momento: 
el gobierno no ha devaluado, no ha subido la gasolina y pasa el tiempo, 
así que cada vez están más desesperado por recursos.
¿Otro elemento sería las posibles decisiones contra Venezuela en 
el arbitraje con Conoco Phillips y Exxon Mobile?

Claro, porque una decisión en contra podría significar entre 7.000 
y 10.000 millones de dólares que Venezuela tendría que desembolsar. 
Si tenemos activos de este calibre en Estados Unidos con un valor 
de 8.000 o 9.000 millones de dólares, eso le crea una vulnerabilidad 
al gobierno venezolano. Estas empresas pueden ir a tribunales norteamericanos 
a decir que, si no les pagan, toman el control y embargan esos activos. 
Y aunque eso no es algo sencillo de hacer legalmente, ciertamente es 
una pistola cargada contra Venezuela. Al día siguiente de la decisión 
arbitral en contra, el árbitro le diría al gobierno que le debe varios 
miles de millones de dólares a Conoco y Exxon. Y ahí la pregunta es: 
¿cómo los va a pagar? O acepta n un plan de pagos rápido y se sientan a negociar, 
o esas empresas pueden ejecutar una estrategia legal.
Uno de los argumentos esgrimidos por el alto gobierno es que CITGO 
da pérdidas. ¿Es cierto ese señalamiento?

En el negocio petrolero las ganancias extraordinarias ocurren en 
la extracción de crudo, porque eso es un producto escaso que se concentra 
en muy pocos países a los que esta actividad les genera grandes beneficios. 
Para ponerlo sencillo: el costo de producción en los países de la OPEP, 
incluyendo Venezuela, está por debajo de 20 US$ y se vende por $100 o más. 
Pero el crudo no se consume, sino los productos refinados. Entonces 
tienes que preguntarte: ¿quiero tener esa capacidad de refinación o, simplemente, 
se lo vendo a terceros? Y eso es algo que hay que analizar desapasionadamente, 
porque la refinación es un negocio donde las ganancias no son 
extraordinarias: si manejas mal ese proceso, pierdes dinero. Eso sería un 
argumento para decir que Venezuela no se debería meter en refinación, 
porque eso es algo que lo hace mucho mejor una empresa estadounidense 
especializada como Valero. Sin embargo, también hay un tema estratégico 
porque no producimos petróleo genérico sino pesado. Y esos crudos se 
deben procesar en refinerías de conversión profunda, que son industrias 
que requieren una inversión muy grande que debe ser especializada 
en tu tipo de producto.
En caso de que se llevara a cabo la venta, ¿quién va a hacer esa inversión 
especializada para procesar los crudos venezolanos?

Si Venezuela desea seguir cayendo en su producción, lo que sería un 
pésimo plan, no necesitaríamos tener capacidad de refinación. Sin embargo, 
todas las declaraciones del gobierno apuntan a seguir con los planes 
de subir la producción en la Faja Petrolífera del Orinoco. Pero tenemos 
que ver dónde colocar esos crudos: Venezuela acaba de cerrar, no hace mucho, 
una refinería que tenía en las Islas Vírgenes, llamada Hovensa, donde 
procesaba crudos pesados. La cerró porque no le daban los márgenes. 
Eso nos quitó otro espacio para procesar crudos venezolanos pensando 
en un cliente como China, que es la perspectiva de la que más se habla. 
Si vendemos CITGO, quedarán menos espacios para procesar.
¿Cómo ve usted ese nuevo mercado que es China para los crudos del país?

Es el nuevo mercado, pero seguimos vendiendo más petróleo a los Estados 
Unidos que a China. Y sigue siendo mucho más rentable el mercado 
estadounidense que el chino, ubicado en el otro lado del mundo 
y donde los costos de transporte quitan una buena parte del margen de ganancia.
¿PDVSA paga todos los gastos del transporte de petróleo a China?

Se habla mucho de esos acuerdos, pero no es cierto que le demos a los 
chinos el petróleo regalado. Lo que pasa es que al venderlo en un mercado 
cuyos costos son más altos, debemos pagar parte o toda la cuenta de transporte 
y eso reduce las ganancias. El norteamericano es nuestro mercado 
más atractivo y rentable. Y no me cabe la menor duda de que eso 
es algo que entienden Rafael Ramírez y todo el alto gobierno. Por eso lo 
que dicen es que si venden Citgo van a dejar amarradas esas refinerías 
a contratos de suministros con Venezuela. Lo que pasa es que eso hace 
mucho más difícil que alguien quiera comprar la empresa, porque nos 
hemos convertido en un suplidor poco confiable. Además, l
os chinos no están desarrollando la capacidad de procesar nuestros 
crudo a la tasa que requeriría Venezuela si perdemos el mercado norteamericano.
¿China no tiene la capacidad técnica para manejar la mayoría de la 
producción del país?

No, porque simplemente no han invertido en la refinación de crudos extrapesados. 
Los chinos tenían un plan para expandir brutalmente su capacidad de crudos, 
pero lo han retrasado porque Venezuela no cumple la meta de subir su 
producción. Nosotros les íbamos a suministrar ese crudo pesado, pero ahora 
extraemos menos que cuando se iniciaron estos planes. Eso hace que los 
chinos hayan retrasado su prioridad. Además, ellos habían estimado que 
el mundo iba a estar inundado de petróleos pesados de Venezuela y Canadá, 
por lo que pronosticaban que iba a escasear el petróleo liviano. Pero resulta 
que hubo esta revolución del fracking en Estados Unidos y están 
produciendo 1.000.000 de barriles más de crudos livianos. Y eso ha generado 
una abundancia de este tipo de petróleo, así que los chinos están menos apurados.
¿Qué otro gran mercado en expansión tiene el país?

El otro mercado que nos queda es India. De hecho, el mercado con el que 
se ha sustituido a Estados Unidos no es China, que ya lo venía 
trabajando el gobierno desde hace tiempo, sino India. En los últimos 
dos años nuestras exportaciones a ese país han aumentado 
brutalmente, pero es un mercado coyuntural porque la única r
azón por la que India necesitó de Venezuela, México y Colombia 
era porque Irán tiene sanciones y ha tenido que reducir 
significativamente sus exportaciones.
¿A qué se refiere con que Venezuela es un suplidor poco confiable?

Es el caso de la refinería de Sweeny, por ejemplo, se han tenido 
problemas para suministrar lo que estaba previsto y ya no somos 
el famoso suplidor confiable. Hasta hace dos años Venezuela tenía 
una situación súper privilegiada que era la siguiente: como las refinerías 
del Golfo de México procesan crudos pesados como los venezolano
y Estados Unidos estaba subiendo la producción de crudos livianos 
con el fracking, hubo una sobreabundancia de livianos y escasez de 
crudos pesados. Eso nos favoreció tremendamente. Al punto de que 
nos estaban pagando por nuestro petróleo más que lo establecido en 
el marcador WTI.
¿Todo esto empieza a cambiar con la arremetida del petróleo canadiense?

Los canadienses están desarrollando una capacidad brutal de crudos, 
igualitos a los de la Faja del Orinoco, en las arenas bituminosas de Athabasca, 
en Alberta. Este crudo está empezando a invadir el mercado norteamericano 
pero, por ahora, tienen un problema: el transporte. Lo mejor para 
el petróleo es transportarlo por vía marítima o por oleoductos, 
pero la alternativa de camiones y trenes es muy costosa. Por ahora 
los canadienses no tienen la capacidad de establecer oleoductos 
para meter el petróleo de Calgary hasta la costa del Golfo de México.
¿Esos obstáculos quedarían resueltos con el proyecto del Keystone Pipeline?

Claro, porque el Keystone Pipeline sería un gran oleoducto que llevaría 1.000.000 
de barriles de crudo desde Canadá hasta nuestro mercado estadounidense: 
está diseñado para perjudicarnos. Eso sólo busca quitarle el mercado 
a Venezuela y a México, ¡es impresionante! Ahora está trabado porque 
los ambientalistas están contra el oleoducto, pero en las discusiones del congreso 
sobre el tema, los argumentos a favor son que no van a tener que depender 
de un país poco confiable como el nuestro… y ponen fotos de Chávez.
¿Cómo incidiría la construcción de este oleoducto en la participación 
venezolana 
en el mercado de Estados Unidos?

Ese proyecto se va a aprobar en algún momento. No tengo dudas, porque 
es demasiado beneficioso para las políticas públicas en Estados Unidos. 
Pero hoy en día los canadienses transportan su petróleo en tren y eso es carísimo. 
Están dispuestos a bajar sus precios para ganar el mercado y quitárselo 
a Venezuela y a México, porque ellos no tienen otro mercado natural
Por eso están dispuestos a reducir sus márgenes de manera notable: llegan a 
enderlo 35 dólares por debajo del precio internacional del WTI sólo 
porque quieren colocarlo. Desde hace año y medio, Venezuela empezó 
a perder su mercado por los canadienses y tenemos que descontar el crudo 
a un valor más bajo, porque son un competidor formidable. Eso abre 
diversas perspectivas como que uno de los potenciales compradores 
de CITGO sea alguien que quiera colocar crudo canadiense. Si yo fuera 
asesor del gobierno mexicano, le estaría diciendo a Pemex que le compren 
CITGO a Venezuela.
¿Cree que existe consenso en el gobierno sobre la venta de estos activos?

Todo nos indica que dentro del gobierno no hay consenso sobre esta decisión. 
Nelson Martínez, el presidente de CITGO, es una persona cercana a 
Nicolás Maduro y aparentemente no está de acuerdo con la idea de venderla. 
Por las informaciones que he obtenido internacionalmente, creo que no es cierto 
que haya ofertas reales y claras por CITGO. Por ahí circuló que ya hubo 
un inicio de negociación, pero mi información es que no ha habido ninguna 
oferta formal. Sí es cierto que Lazard, el famoso banco francés, está 
asesorando a PDVSA en esto. Es decir: es inminente que se va a ofertar y 
se buscará a quién está interesado, pero mi impresión es que es muy posible 
que lo que se termine haciendo sea vender una de las refinerías.
¿Qué consecuencias tendría la venta de CITGO a largo plazo en 
las estrategias de desarrollo energético del país?

Creo que, desde el punto de vista estratégico y a largo plazo, es una mala 
decisión. Venezuela va a tener que colocar más crudos pesados, tendrá 
que competir con Canadá y el mercado de Estados Unidos sigue siendo uno 
de los más importantes, a pesar de que se está reduciendo. Es una decisión 
cortoplacista, 
porque Citgo tiene una deuda cercanas a los 2.000 millones de dólares. 
Supongamos que obtenemos, según las mejores estimaciones que he escuchado, 
unos 8.000 millones de dólares por la venta. Si a eso le restamos la deuda, 
quedará un poco más de 6.000 millones y eso este gobierno lo gastaría 
en pocos meses, sólo en gasto corriente. Si me dijeran que esos 
6.000 millones de dólares se van a invertir en los proyectos de la Faja, 
que está súper necesitada de inversión, y con eso se van a cumplir 
los planes de producción, igual creo que sería una mala opción… 
pero por lo menos tendría una racionalidad. Lamentablemente, la gran pregunta 
es en qué van a usar esos millones de dólares. Lo más triste es saber que 
buena parte de esta venta ocurre porque no se han tomado otras 
decisiones y, al posponerlas, harán que se salga de CITGO para apagar 
un fuego previo y sólo darle más dinero al gasto corriente.
¿Qué otra opción de venta tendría el gobierno en este caso?

Esto se debe discutir desapasionadamente, perolo lógico no es vender Citgo. 
Por eso creo que la van a endeudar más. Pienso que se van transar por 
lo siguiente: venden la refinería de Lemont, que no debe superar 
los $2.000 millones, endeudan a CITGO un poco más, la hipotecan 
con otros acreedores y todo ese dinero se lo pasan a PDVSA para que 
pueda afrontar sus gastos corrientes.
Puedo estar equivocado pero, lamentablemente, creo que eso puede pasar.