domingo, 22 de junio de 2014

LA CARTA DE GIORDANI









POR CARLOS BLANCO

¿Adiós a la izquierda?
Amigos chavistas, la carta de Jorge Giordani es una débil defensa, un poderoso ataque y un síntoma de la peste que corroe un cuerpo comatoso. En sí mismo es un evento catastrófico porque pueden ser los gramos necesarios para que el autobús que se balancea en el precipicio se despeñe. 

Giordani derrumbó el deslumbrante palacio de utilería que él junto a otros se había empeñado en mostrar y ahora, desde el desencanto y la derrota, muestra que detrás de la fachada hay un amasijo de hierros retorcidos y oxidados, edificios abandonados y descascarados, flacuchentos perros callejeros, y seres trashumantes de miradas perdidas y hambres acumuladas.

Las mentiras de Giordani

Habla el remitente de tres grandes objetivos y logros:

“1. Sacar del estado de abandono a importantes grupos desprovistos de las herramientas para superar graves privaciones materiales, culturales, de participación que les aquejaban.” Falso. No se logró. Las recientes cifras de aumento de la pobreza muestran que lo que ocurrió ya ha ocurrido todas las veces que el precio del petróleo aumenta: se eleva el gasto social y se incrementa los programas para atender a la población más necesitada; pero la elevación del nivel de ingreso temporal para muchos fue de la mano con la destrucción del sistema educativo y de salud, factores de empobrecimiento masivo. Ahora no sólo la educación y la salud están peores sino que los ingresos han sido devorados por la inflación más alta del planeta; mientras, la escasez roe estómagos y esperanzas.

Sigue “el profesor” con su misiva: “2. Desmontar la máquina de poder que tenían instalados los grupos externos e internos y que les habían permitido manejar a su favor el Estado y entre otros logros usufructuar en alta medida del excedente petrolero. 

Es posible ilustrarlo con la recuperación de PDVSA, de las concesiones petroleras, del Banco Central, del control del Comercio Exterior, de la tierra en poder del latifundio y de las comunicaciones públicas. Alinear a las FANB con los intereses populares y dotarlas de capacidad efectiva para defender los intereses del país frente a los intereses externos.” Falso

El principal producto de la “giordanomics” fue la creación de una burguesía parasitaria roja, que convirtió a los hermanos, parejas, hijos, amantes o simples testaferros, en millonarios gracias –fundamentalmente- al control de cambios, y su espejo fue la creación de un Estado mafioso, controlado por carteles en competencia. Esa estrategia no creó un poder popular sino un poder mafioso. 

Tampoco alineó a la FAN con los intereses populares sino que pervirtió con la corrupción muchos de sus mandos, llevó a oficiales a la administración pública y allí no pocos se han enriquecido, e hizo dependiente de Cuba a una institución cuyo cometido institucional debía ser preservar la soberanía nacional.

Sigue el ideólogo: “3. Crear un aparato público que en lo productivo dominara sectores claves de la estructura productiva, tales como insumos básicos, exportaciones de minerales, puntos clave del abastecimiento popular. Fortalecer paulatinamente las capacidades del sector público en su función de planificación y ejecución de la inversión productiva, en el manejo de empresas públicas y la formulación y puesta en ejecución de programas y políticas públicas diseñadas para construir una nueva organización social.” Falso. 

El aparato público se hinchó con millones de empleados, empresas expropiadas y confiscadas controladas por las mafias mencionadas, y cuyo principal producto ha sido una administración arruinada, ineficiente, corrupta e incapaz de hacer cualquier cosa parecida a desarrollar políticas públicas.

El resumen de la obra de Jorge Giordani es un país arruinado, endeudado hasta las medias, con un control de cambios cada vez más disparatado, ahora sin recursos cuando el precio del barril ha estado por años alrededor de 100 dólares. Pero no es sólo obra de este personaje: los méritos en la ruina los comparte con Hugo Chávez, de quien era mentor e instrumento, y con los que ahora quieren aparecer exculpados de la torta puesta y promotores de medidas “sensatas” (y más empobrecedoras): Nicolás Maduro, Rafael Ramírez y Nelson Merentes.

Las verdades de Giordani

Sin embargo, el escribano acierta en varios elementos. Afirma que Maduro se negó a una dirección colectiva pues intentó imitar al difunto y asumir un liderazgo del cual carece. Cierto. Son patéticos los esfuerzos que relata en los momentos finales de la enfermedad que se tragó al líder bolivariano para llevarle documentos, esperar y promover instrucciones, para que las cosas quedaran atadas y bien atadas. Dice Giordani: “La preservación y desarrollo del legado de Chávez se presenta como un patrimonio del proceso de cambio y construcción de una sociedad socialista para Venezuela, dicho legado no puede ser confiscado a nombre del propio Chávez ni pretender ser el actual Presidente su único destinatario y delegado.”

Testimonia el caído cómo la corrupción ha imperado a través del control cambiario y de su instrumento, CADIVI; cómo Maduro incrementó el festín del gasto público, lejos de reducirlo y cómo “resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo, y que parece querer afirmarlo en la repetición, sin la debida coherencia, de los planteamientos como los formulaba el Comandante Chávez”. Según Giordani: “A la luz de estos hechos surge una clara sensación de vacío de poder en la Presidencia de la República”.

¿Y entonces?

Sin embargo, Giordani no asume que la corrupción ha sido la forma de construir el poder en estos 15 años a través del control de cambios como instrumento privilegiado, lo que ha demandado la floración de las mafias que lo controlan y de una corte de beneficiarios sistémicos; así se han agotado las divisas, se ha endeudado el país, los precios vuelan, la industria nacional agoniza, y no hay papel tualé ni leche.

Ante el desastre, Maduro ni puede seguir con la política actual porque no hay dólares, ni puede cambiarla a fondo porque carece de fuerza política. Ahora apuntan a ejecutar una mamarrachada salvaje, promovida por los antiguos socios de Giordani en el desastre, Rafael Ramírez y Nelson Merentes, “neoliberales” fugaces, que de hacerse significaría un shock de precios y más miseria en el corto plazo.

No faltará quien le quiera lavar la cara al régimen con el argumento de la racionalidad económica para que los ciudadanos aplaudan los incrementos de precios, mientras la boliburguesía se sigue llenando y se continúa en sostener el bacalao cubano a expensas de los venezolanos.

Amigos chavistas, la descomposición revelada por “el profesor” y de la cual es coautor revela lo que comienza a ser evidente: este régimen se agotó; el sueño se convirtió en pesadilla. Se hace urgente un cambio constitucional de régimen, impulsado por ustedes conjuntamente con quienes están en la acera opuesta.
Twitter @carlosblancog