viernes, 25 de junio de 2010

Dr.Jacinto Convit y sus investigaciones

El científico de 97 años es el Nobel sentimental de Venezuela

Convit: Padre de la autovacuna contra el cáncer de colon, estómago y seno

por
Luis Del Villar

El médico venezolano Jacinto Convit desarrolla la autovacuna contra el cáncer. Los efectos secundarios son mínimos. Este doctor es el creador de la vacuna antilepra.

El llamado doctor de la lepra Jacinto Convit, a sus casi 97 años (nacio en 1913), es el director del Instituto Nacional de Biomedicina y es considerado como unos de los cinco científicos latinoamericanos que cambiaron al mundo por su incansable lucha contra la lepra y la leishmaniasis.

Éste eminente científico venezolano, aún sigue atendiendo su consulta y trabaja en el desarrollo de la autovacuna contra el cáncer, hallazgo que ha llamado la atención de la prensa internacional. Entrevista:

—¿Le parece correcto decir que su estudio es una vacuna contra el cáncer?

—No, en realidad debería llamarse la autovacuna, porque pareciera que es un tratamiento preventivo y no es así; esto solo puede ser aplicado a los enfermos con cáncer.

—¿Si no es preventiva, entonces de qué se trata?

—Es una vacuna curativa hasta tanto siga siendo objeto de estudio y analicemos las evaluaciones y resultados posteriores. Tenemos tres años haciéndole un seguimiento a los pacientes acá en el instituto de Biomedicina, pero estos procesos no pueden ser simples ni acelerados.

—¿Qué efectos produce la autovacuna en los pacientes con cáncer?

—Para empezar, el tratamiento es una combinación de una porción de células cancerígenas procesadas e inactivas del paciente, junto con el componente BCG. Al aplicarla hemos notado una estimulación inmunológica al organismo para localizar las células tumorales y en algunos casos neutralizarlas.

—¿Hay alguna mejora o respuesta tangible en los enfermos?

—Al aumentar o estimular la condición inmunológica de por sí mejora el estado de salud en cualquier paciente. Los efectos secundarios son mínimos, tan solo una reacción cutánea (inflamación) donde es aplicada la inyección. Son tres vacunas en un periodo de 18 semanas.

—¿El proceso es un equipo entre los oncólogos y ustedes (Infectólogos –científicos)?

—Eso es lo ideal, trabajar en línea porque los oncólogos son los tratantes del paciente. Además cada persona tiene su médico y por eso nosotros requerimos un informe autorizado, siempre que sea esta la voluntad del enfermo.

—¿Quiénes califican para aplicarse la autovacuna?

—Cada caso es diferente, depende del avance de la enfermedad, pero al requerirse las células cancerígenas del propio paciente, hemos avanzado más rápido en los de cáncer de mamas, estómago y cerebrales. Ninguno es descartable.

—¿Es recomendable la autovacuna mientras se aplican quimio o radioterapias?

—Por eso es importante que los especialistas oncólogos sepan de nuestro trabajo y sea una mancomunidad de criterios y esfuerzos. Para la autovacuna sería más conveniente no aplicar la quimioterapia ya que sus efectos colaterales son más fuertes en el sistema inmunológico del paciente. Sin olvidar que cada caso es distinto.

—¿Cuánto vale la autovacuna contra el cáncer?

—Es gratuita absolutamente. El costo para nosotros podría decirle que son quizás entre 5 y 10 dólares cada una. El proceso lo estudiamos y aplicamos en el Instituto Nacional de Biomedicina (Caracas).

—¿El estudio podría ser patentado por un laboratorio?

—No, porque se hace con las células de cada enfermo. Tampoco se hizo este estudio científico para ganar dinero.

—A usted le gustaría optar por un Premio Nobel de Medicina?

—Sería una falta de consideración de mi parte decir que no me agradaría tal distinción, pero le puedo asegurar que ganar ningún premio me quita el sueño.

—¿Algún mensaje para los estudiantes de medicina científica?

—Hay que estudiar e investigar mucho y hay que pensar bastante. Debemos evitar que la medicina se convierta en un campo solo de dinero, y no olvidar que es también una profesión humanista.

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