martes, 16 de septiembre de 2014

EL GORILATO (JOSE VICENTE)





GORILATO

Por José Vicente Carrasquero (USB)

En los últimos días hemos presenciado, con estupor, como un gobierno se sostiene sobre la represión y la violación de los derechos humanos de estudiantes que no están dispuestos a seguir soportando el deterioro de la calidad de vida más acelerado que han vivido los venezolanos en los últimos cien años. 

El gobierno de Maduro ha demostrado no entender lo que está pasando en Venezuela. No es una simple táctica comunicacional esto del culpar al imperio, a la oligarquía, a los enemigos de la patria de todo lo que acontece en el país. En la terquedad mental que los caracteriza, están convencidos de que están haciendo lo correcto y que lo que explica el fracaso de las medidas tomadas es la actuación de enemigos externos. 

Y esto pasa, cuando los que están en el poder se caracterizan por un pobre nivel de instrucción. Eso los hace víctimas de la quincalla ideológica que proporcionan los cubanos para explicarle a su pueblo el estruendoso fracaso de la revolución. La triste realidad es que el modelo político en que se empeñan quienes hoy ocupan el poder ha fracasado en todos los lugares del planeta donde se ha querido implantar. En Venezuela estaba destinado a fracasar con más razón. Y el elemento que mejor lo explica es, nuevamente, la casi inexistente formación para la implantación de políticas públicas coherentes. 

Y he ahí que en estos momentos somos víctimas de las promesas incumplibles de un mago de las emociones como Hugo Chávez que lo que nos dejó fue un sinfín de problemas políticos, económicos y sociales. Es así que, lo que estamos viviendo no se puede llamar legado o herencia en sentido positivo del término. Por el contrario, recibimos un pasivo social que crece día tras día. Los ignorantes que ocupan el poder no obedecen a una visión de país. La finalidad es más crematística. Es el poder por el poder. 

Por el usufructo grosero del mismo. Habiendo criticado al pasado, vemos como los capitostes del régimen disfrutan de carros con chofer para el funcionario y su familia, guardaespaldas, ingresos envidiables, acceso a la flota de aviones del gobierno, divisas para viajar y satisfacer los caprichitos. Estos supuestos revolucionarios han traicionado los postulados de la izquierda y disfrutan de una calidad de vida que cualquier burgués aspiraría. Eso los hace aferrarse al poder. Eso los hace dejar de lado los ideales, si alguna vez los tuvieron. 

Eso los hace pensar en un futuro sin los privilegios que han conquistado a fuerza de saquear el erario público y olvidar las promesas de reivindicación que les hicieron a aquellos que tuvieron la inocencia de creer en sus buenas intenciones. Para estos que nos gobiernan, lo material se ha vuelto importante e indispensable. Y ante la posibilidad de perderlo todo, reaccionan salvajemente, sin miramientos. Hemos visto una capacidad represiva sin precedentes en la historia contemporánea de nuestro país. De repente hemos descubierto que el gobierno cuenta con más vehículos para reprimir manifestaciones que patrullas para combatir el hampa. 

Que poseen más arsenal contra los motines que pertrechos para perseguir a los criminales. Son más los carros antimotines que la suma de ambulancias y autobuses dedicados al transporte escolar. Ante el estallido social que estamos viviendo, como brillantemente lo ha calificado Alonso Moleiro @amoleiro, el gobierno ha tenido que usar ambas manos para reprimir. Y por no poderla sostener, se le ha caído la careta. Queda al descubierto la terrorífica cara del gorila. De ese animal que solo sabe actuar por instinto. 

Dispuesto a cuidar su territorio a como dé lugar y cueste lo que cueste. Se explica así lo que no se puede llamar sino GORILATO. El ejercicio del poder por la vía de la fuerza. Hablando de paz mientras se mancilla la honorabilidad de las personas. Mientras se sigue exigiendo el sometimiento a los designios de los que se creen dueños del país. El GORILATO no entiende razones. No entiende que el venezolano no está dispuesto a la cartilla de racionamiento, no está dispuesto a los toque de queda impuesto por el hampa, no está dispuesto a salarios de hambre y no está dispuesto a ser sometido. 

El GORILATO emplea la fuerza desmedida. Usa los cuerpos de seguridad del estado, usa los colectivos que Maduro no aceptan sean demonizados, usan la impunidad como herramienta para garantizar lealtad. La tortura de estudiantes, el abuso sexual, la vejación, los disparos a quemarropa, el uso de lacrimógenas vencidas, las mangueras de agua, superan en su perversidad a las manifestaciones que se vieron en años anteriores. El GORILATO no quiere diálogo. Quiere sumisión. 

Apela al terror de motorizados armados disparando a mansalva, persiguiendo y humillando a estudiantes cuyo único pecado es el de ejercer el derecho ciudadano a protestar. La criminalización de la protesta, la persecución y encarcelamiento de líderes de la oposición es, otra herramienta que el GORILATO está usando para amedrentar e infundir miedo en la población. 

El GORILATO tiene aliados internacionales. El presidente de un país devastado por desastres naturales, Bolivia, se toma un tiempito para salir en defensa de sus benefactores. El ministro de exteriores de Argentina se cuadra con el GORILATO sin ver para los lados. No sea que le pongan en el mercado los bonos de la deuda basura de su país. Nadie sabe cuánto durará el GORILATO. Lo que sabemos es que lo dejado por Chávez es una verdadera abominación y que está condenada a finalizar. Es el momento de la inteligencia, de la cabeza fría y del compromiso con el país.